martes, 24 de enero de 2012

En una revista de USA

La Revista Literaria Baquiana publicó en papel su Anuario XII, que incluye uno de los cuentos de mi Manual de Esgrima para Elefantes. Aquí la noticia.

domingo, 15 de enero de 2012

En lengua de Basho

La editorial HAPPA-no-KOFU seleccionó algunos haikus de mi libro En una baldosa y los tradujo al japonés. El resultado, aquí. Arigato, Kazue!

domingo, 8 de enero de 2012

El exceso de información

Habla Ribeyro de la facilidad de acceder a la información y me pregunto qué hubiera escrito de vivir en estas épocas de verdadero exceso, de flujos desbordantes de información, estos tiempos de Google, de Wikipedia, de los blogs y los periódicos en línea.

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Uno de mis defectos principales es la dispersión, la imposibilidad de concentrar duraderamente mi interés, mi inteligencia y mis energías en algo determinado. Las fronteras entre el objeto de mi actividad del momento y lo que me rodea son demasiado elásticas y por ellas se filtran llamados, tentaciones, que me desplazan de una tarea a otra. Durante varios días estuve leyendo diarios íntimos femeninos, creyendo que por este camino iba a llegar a algún lugar, pero de pronto me desvié hacia los memorialistas franceses del siglo XVIII y esto también lo dejé para precipitarme sobre los OVNIS, tema que creía haber agotado hace semanas, pero que al azar de una lectura de periódico regresa a mí y me en lecturas agobiantes, que seguramente abandonaré en cualquier momento por la historia antigua, la alquimia o la antropología. Víctima soy, me doy cuenta, de la facilidad que existe ahora para informarse: libros de bolsillo, revistas de divulgación, manuales al alcance de todos, nos dan la impresión falaz de ser los hombres de un nuevo Renacimiento, Erasmos enanos, capaces de enterarse de todo en obras de pacotilla, compradas a precio de supermercado. Error que es necesario enmendar, pues hace tiempo sé, pero siempre lo olvido, que la información no tiene ningún sentido si no está gobernada por la formación.

Julio Ramón Ribeyro. Prosas apátridas aumentadas (Posición en Kindle716).
Editorial Milla Batres.

Julio Ramón Ribeyro

Copio a continuación algunos fragmentos de las Prosas apátridas aumentadas de ese enorme escritor peruano cuyo nombre da título a esta entrada.

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Un editor francés, comprobando que ha decaído la venta de los clásicos, decide lanzar una nueva colección, pero en la cual los prólogos no serán encomendados a eruditos desconocidos sino a estrellas de la actualidad. Así Brigitte Bardot hará el prefacio de Baudelaire, el ciclista Raymond Poulidor el de Proust y el actor Jean-Paul Belmondo, que antes fue boxeador, el de Rimbaud. Belmondo empieza su preámbulo con estas palabras: "Cada vez que leo un poema de Rimbaud siento como un puñetazo en la quijada". Venta asegurada.

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El más allá nos envía a menudo a sus muertos. Ayer, por ejemplo, me crucé en la rue de Vaugirard con el presidente Georges Pompidou. Hace unos días mi abuela Josefina se me acercó en la calle para preguntarme la hora. Semanas atrás, cosa más grave, estuve con Pablo Neruda tomando un café y conversando en una terraza de la Contrescarpe. No hace falta decir que los tres estaban de incógnito, el presidente vestido de albañil, mi abuela de monja y el poeta de fotógrafo ambulante. Allá ellos si quieren pasar desapercibidos. Pero yo los reconocí, sin equívoco posible. ¿Para qué vienen?, me pregunto. No creo que para recordar, ni para recoger algo que se les olvidó, ni para finalizar algún trámite que dejaron inconcluso en el ajetreo de su partida. Vienen tal vez como los emisarios secretos de alguna administración lejana, para dejar por debajo de la puerta la convocatoria que aún no esperábamos.

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Durante muchos años, por un error del editor que se había equivocado en el retrato de la contratapa, leí obras de Balzac pensando que tenía el rostro de Amiel, es decir, un rostro alargado, magro, elegante, enfermizo y metafísico. Solo cuando más tarde descubrí el verdadero rostro de Balzac su obra para mí cambió de sentido y se me iluminó. Cada escritor tiene la cara de su obra. Así me divierto a veces pensando cómo leería las obras de Víctor Hugo si tuviera la cara de Baudelaire o las de Vallejo si se hubiera parecido a Neruda. Pero es evidente que Vallejo no hubiera escrito los Poemas Humanos si hubiera tenido la cara de Neruda.

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A veces tengo la impresión de que mi gato quiere comunicarme un mensaje. La obstinación con que me observa, me sigue, se me acerca, se frota contra mí, me maulla, van más allá que el simple testimonio de sumisión de un animal doméstico. Advierto en su mirada inteligencia, prisa, ansiedad. Pero nada podré recibir de él, aparte de estas señas enigmáticas. Entre él y yo no hay siglos sino centenares de siglos de evolución y somos tan diferentes como una piedra de una manzana. El, a pesar de vivir en nuestra época, sigue derivando en el mundo arcaico del instinto y nadie podrá comprenderlo sino los de su especie. Tendrán que trascurrir aún centenares de siglos para que la distancia que nos separa tal vez se acorte y pueda al fin entender lo que me dice, lo que seguramente no pase de un lugar común: hay una mosca, hace calor, acaríciame. Como cualquier ser humano, en suma.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Últimas voces del cuento

Samanta Schweblin, Rodrigo Hasbún, Federico Falco, Diego Trelles Paz, Paola Tinoco y Antonio Ortuño son seis autores jóvenes que, a pesar de su diversidad estética, resumen el estado del nuevo cuento hispanoamericano: sus historias están marcadas por el cine, la música y la cultura popular, con buen oído para el habla urbana y más proclives a escenificar que a indagar temáticas y formas. Estos nombres integran una camada que parece no sufrir una gran “angustia de las influencias” ante el boom y que resuelve estas cuestiones con formidable humor metaliterario, como en el cuento “Requiem”, de Slavko Zupcic, donde el narrador comprende que siempre que roba un libro provoca que muera su autor. También coinciden en su gusto por escritores de la región como Julio Ramón Ribeyro o Roberto Bolaño; en no plantear un quiebro explícito como lo hiciera en los 90 la generación McOndo; en su tendencia a retratar las nuevas formas de violencia en el continente, sin desdeñar el lirismo ni la ironía, y en que, cuando optan por la experimentación, buscan al mismo tiempo esa “diversión inteligente” que reclamaba Somerset Maugham en toda obra literaria.

Nacida en 1978, la argentina Schweblin se estrenó con El núcleo del disturbio y Pájaros en la boca, dos libros que la pusieron a la cabeza de una nueva generación de cuentistas. Que no parezca contemporánea de sus colegas más afectos a lo autobiográfico, como ha señalado más de un crítico, es un riesgo que Schweblin conjura con talento y con una ficción imaginativa, incluso “fantástica”. Ella se reconoce heredera de Bioy Casares y explora anomalías propias de Dino Buzzati. Schweblin cree que “cuanto más se acerca un texto a la realidad, más extraño se vuelve” y acaso suscribiría lo que un personaje (el doctor Ottone) le dice a una paciente: “Usted inventa cosas para ocultar otras cosas más importantes”.

La editorial Emecé Argentina ha apostado por otros buenos jóvenes cuentistas de su país, como Oliverio Coelho (1977), Mariana Enríquez (1973) o Federico Falco (1977), quien plasmó en La hora de los monos (2010) nueve cuentos siniestros donde los personajes viven situaciones extremas, incómodas. El boliviano Hasbún (1981) ha dicho que cree en la literatura como medio “para ensanchar y enriquecer la realidad” y que le agobian “el color local excesivo” y la “obsesión de muchos escritores por retratar nuestra sociedad”, lo que se refleja en los cuentos de Cinco (2006), despojados en materia de referencias y lenguaje. “Álbum” es un buen ejemplo: frases cortas, diálogos en estilo directo libre y una narración en tercera persona estructurada como un diario íntimo y con intertítulos de guión de cine. Otras voces emergen en Bolivia, como el poeta Guillermo A. Ruiz (1982), autor de “Las cosas” (cuento que habla de pérdidas y de “la marea sagrada del tiempo”), pero Hasbún es la figura más sólida y visible tras la edición de su novela El lugar del cuerpo. Trelles Paz (1977), uno de los mejores cuentistas peruanos de la promoción de Leonardo Aguirre (1975) o Daniel Alarcón (1977), es también responsable de la rigurosa antología El futuro no es nuestro, en cuyo prólogo dice detectar en los nacidos entre 1970/80 dos temas primordiales: violencia y erotismo, y un tono “desencantado y cínico, indiferente e individualista”.

Tres escritores mexicanos completan este panorama irremediablemente incompleto: Guadalupe Nettel (1973), Paola Tinoco (1974) y Antonio Ortuño (1976). Con humor piadoso y vocación de asombro, cada cuento de Oficios ejemplares (Tinoco) se detiene en una profesión más o menos insólita como la de ladrón de libros, y sus historias, como las de La señora Rojo, inquieren la figura del padre, el sexo, el matrimonio, las traiciones y la violencia.

OTROS NOMBRES A LOS QUE SEGUIR LA PISTA

Paraguay. Nicolás Granada (1979), Javier Viveros (1977), Ever Román (1981)

Uruguay. Daniel Mella (1976), Natalia Mardero (1975)

Chile
. Roberto Fuentes (1973)

Colombia. Johann Rodríguez-Bravo (1980-2006)

Bolivia. Giovanna Rivero (1972)

Argentina. Julia Coria (1976), Romina Doval (1973)


FUENTE: http://www.revistamercurio.es/index.php/revistas/691-11ultimas-voces-del-cuento

sábado, 24 de diciembre de 2011

La mujer-serpiente de Kumasi

THE ADAGE that ‘wonders shall never end’ was demonstrated at Tafo, a suburb of Kumasi, yesterday morning, when a woman believed to be in her late twenties allegedly turned into a snake.

The information virtually caused a stampede at the Tafo District Police command when residents trooped to the scene to catch a glimpse of the ‘snake woman.’

Abena Agyeiwaa, a native of Mampong in the Ashanti region, turned into a big black cobra at about 7:30 am at Tafo Mile Four.

The incident, according to eyewitnesses, unfolded at a culvert located in front of the Maranatha Kingdom Faith Ministries, a local church in the area.

An eyewitness, Adelaide Yeboah aka ‘Ama Ataa’, wife of the pastor in charge of the church, told DAILY GUIDE “I was at home when I heard people shouting that there was a snake in front of the church.”

Alarmed by the shouts, Mrs. Yeboah said she decided to come out and find out what was amiss and to her surprise, she saw an extremely large black cobra crawling slowly in front of the church.

According to her, the large crowd which appeared at the scene as a result of the incessant shouts, attempted to kill the snake, a development which saw the snake seeking refuge in a culvert.

Determined to kill the mysterious snake, the pastor’s wife noted that the unwavering crowd decided to pour hot water into the culvert to force the snake out.

Few minutes after the hot water had been poured into the culvert, Mrs. Yeboah said that a wretched-looking woman emerged from the culvert to the utter shock of the multitude that had gathered there.

“When the people shouted that the snake had turned into a human being, the woman angrily responded, and so what,” the frightened pastor’s wife claimed.

She added that the crowd became convinced that the woman was indeed the snake that entered the culvert, when she began wiggling her body like a snake after emerging from the culvert.

She disclosed that there were visible burns on the body of the woman after emerging from the culvert, a development which suggested that she was badly affected by the hot water that was poured into the culvert.

The pastor’s wife said when the woman was interviewed after she had come out of the culvert, she indicated that she was not a snake and that she decided to enter the culvert because she did not have any place to sleep.

When asked of her location, Mrs. Yeboah said the woman told them that she was a native of Mampong, who is married to one Lawrence and has two children and that she came to Kumasi for business.

Fearing that the woman could be attacked by the angry crowd, the pastor’s wife said the Tafo district police command was called in to come and whisk the woman to the station for protection.

Police officers at the station had a hectic time controlling the crowd that besieged the station to catch a glimpse of the woman.

Realizing that the crowd was overwhelming them, the district police commander, Superintendent Kwaku Buah, called for reinforcement from the Regional police command.

The crowd only dispersed after the reinforcement from the regional police command had arrived and taken the woman to the central police command for protection.

Speaking to DAILY GUIDE, Superintendent Buah said it was untrue that it was a ‘snake-woman’, stressing that nothing of that sort could happen.

He disclosed that information reaching his outfit revealed that the woman was a deranged person who had been brought to a prayer camp at Anwiaa, a suburb in Kumasi.

The district commander disclosed that the woman became mentally challenged after she gave birth to her second child and that she usually left her home at Mampong for unknown destinations.

Superintendent Buah observed that the woman was being detained for protection from the angry and superstitious mob.

Within minutes, news about the said strange happening had reached every corner of Kumasi, as radio stations thronged the station to telecast live reports, a development which made the story the most topical issue in town.

domingo, 18 de diciembre de 2011

OKARAYGUA AKÃ SA'YJU


Ku mitãkuña, áva apope sa'yju mimbíva,
iñakã jegua ndijavyiete mbokaja poty.
Inimbo overáva ho'a ijati'ýre, ojajái reíva,
ichupe heñói che ñe'a ruguápe mborayhu poty.

Ha’e umi hesa mbyja ko’eju ñande resapéva,
yvága hovy oje’o hague ima'ë paje.
Aropurahéine che mbarakapúpe mba'e iporãitéva,
hova pytangy ha'ete voíva kuarahy resë.

Ojogua mokói jasy pyahumi hováre oguejýva
umi ityvyta po’i asyete, karapã’imi.
Yvoty pytãva, hope ojerávo ha he'ë mbochýva,
upéva ijuru, pe huguy syrýva ha ikambuchimi.

Kuña sa rovy, pire morotï, akã sa’yjúpe,
yvytu pepo toguerahami che ñe’ë poty.
Tupãsy itykéra, ojoguaiteíva ko che rembiauhúpe,
moköive ojovái ndojuasái porãme ha ojohupyty.

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Letra: Carlos Miguel Giménez.
Música: Emilio Bobadilla Cáceres.
Hay aquí una interpretación que Herminio Maldonado hizo de esta guarania.