domingo, 3 de julio de 2011

Interrogante


¿Por qué es que ahora,
mientras veloz me muevo en el tren-bala,
me viene a la cabeza
la tan lenta poesía de Onitsura?

Ave, Amor!

Fuente: www.duveryork.net

Era obvio que al arroz le faltaban al menos dos minutos más de cocción y que se les había ido la mano con la mayonesa; aun así, la ensalada resultante era esencialmente respetable. También se notaba que la carne fue cocinada a los apurones. Aunque a mí nada de eso me importó, porque en ese lugar la conocí a ella, allí encontré al amor que cambió mi realidad para siempre.

Fue en una pollada, Señorita Laura.

La verdad sobre el hombre-baliza

Foto: Tetsumo

No está solo, como podría creerse, al ver cierto aire naïf en su barbado rostro. No está solo. Para nada. La verdad es que son varios individuos que recorren Asunción, suben a las líneas del transporte público y si el ómnibus en el que viajan sufre una avería o ven por la ventanilla alguno con problemas mecánicos, bajan de inmediato, se colocan en la parte posterior del vehículo descompuesto y levantan la mano para indicar a los automovilistas que el colectivo padece de problemas técnicos, que es preciso girar a la izquierda y adelantarlo; una baliza humana.

Se que han sido reportados casos en que fue visto en más de un lugar al mismo tiempo. Conozco la razón. No hay ninguna bilocación, nada de doppelgängers. Ignoro el origen y el objetivo final de esto que hacen. Claro, tiene que haber un por qué pero aun no lo puedo adivinar. Lo que se con certeza es que están muy bien organizados. Se de lo que hablo. Yo he visto el lugar de donde salen cada mañana, en fila, todos vestidos de idéntica manera. Son numerosos e iguales en cada detalle. He sido testigo, vi a un ejército de hombres-baliza dispersarse a patrullar las calles de Asunción.

No puedo contar más, porque sería poner mi vida en un riesgo todavía mayor al que ya, con seguridad, me acarreará este breve post, texto que escribo como una especie de seguro de vida mediático. Si algo llegara a pasarme, no lo duden: habrán sido ellos.

León cobarde


Cuando te veo pasar
en mi cabeza crece como un hongo
la fría tesis de Raskolnikov.

Me aliento al crimen
pero temo al castigo
y entonces simplemente te saludo.

El verdadero deporte-ciencia


Haciendo zapping, pude ver a dos grupos de entomólogos vestidos como jugadores de hockey sobre hielo, en el canal deportivo ESPN. Se movían sobre el pasto, al aire libre, y agitaban con vehemencia sus redes para cazar mariposas. En ocasiones, parecía que el insecto se mostraba insoportablemente escurridizo, por la agitación múltiple y desesperada de las redes de los científicos.

Subí el volumen, para oír al periodista relatar lo que acontecía en el campo y no fue sino entonces que comprendí. Se trataba de un deporte llamado Lacrosse. Un instrumento de la Ciencia mezclado con el look & feel y la pasión guerrera de los deportes. De inmediato, imaginé a Vladimir Nabokov como un buen fanático de ese juego.

--Oita, mundo postmoderno-- me dije y cambié a Discovery Channel.

sábado, 2 de julio de 2011

Decepción

Hablo de una época en la que el feminismo no podía ser soñado siquiera; me remonto a aquel tiempo donde el concepto de "kuña guapa" era la ley universal. Penélope tejía durante el día y deshacía la labor durante la noche, a fin de tener ocupados a sus numerosos candidatos, mientras aguardaba el retorno de Ulises. Contaba así con que la desesperación de la espera hiciera mella en el espíritu de los hombres y que éstos fueran poco a poco desistiendo de sus pretensiones. La estrategia funcionaba y era apoyada por un epifenómeno: al ver lo desaliñado del trabajo de la mujer y su escasa pericia con las agujas fueron no pocos los pretendientes que abandonaron la mansión y con ella sus aspiraciones matrimoniales.

Haiku de Kubitschek esq. José A. Flores


Tráfico insano.
Un niño infla burbujas
en el semáforo.