domingo, 25 de noviembre de 2012

Mi libro en edición española


Ediciones Rubeo ha publicado en España mi libro de cuentos "Manual de esgrima para elefantes". Más datos, en este enlace.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Boquerón reconquistado


Hace ochenta años, el 30 de agosto de 1932, de este modo comunicaba "El Liberal" la retoma del Fortín Boquerón.

lunes, 20 de agosto de 2012

Entrevista

Hay aquí una entrevista que me hizo Ever Román respecto a la traducción al japonés de "En una baldosa".

domingo, 5 de agosto de 2012

En "Mil Inviernos"

Mil Inviernos, el blog multicultural colombiano, ha publicado una nota sobre mi literatura.
Aquí el enlace.

jueves, 2 de agosto de 2012

Valor agregado


Recién divorciada, la mujer cruzaba los 30 años, pero había aún demasiada energía y belleza en su cuerpo: cartas ganadoras para conseguir otro marido. Aunque para Elisa esa no era ahora la prioridad. En esta nueva etapa de su vida, solo quería terminar de amoblar la nueva casa y habitarla cómodamente con su hija pequeña. Le pareció extraño el costo demasiado bajo para una casa tan grande. Le pareció descortés el inmediato ostracismo al que las sometieron sus vecinos. Le pareció curioso ver a través de la ventana el apresurado santiguarse de un par de viejas que pasaban frente a la casa. Pero nada podía turbarla, estaba decidida a continuar su vida y enterrar para siempre el pasado de un esposo alcohólico y golpeador.

Ya en la primera semana empezaron los inexplicables ruidos nocturnos, los muebles que no estaban donde  se los dejó, los grifos de agua que se abrían y cerraban para hacer juego con lo que hacían los tubos fluorescentes. 

Ahora, Elisa está en el sótano y allí siente la presencia maligna, se sabe observada con un desprecio infinito, percibe la baja temperatura del lugar, a pesar de los 40 grados del exterior. Y de súbito, frente a ella, envuelta en una tenue luz, la aparición. Elisa alcanza una explicación para el costo risible de la casa y para la elusiva mirada de los vecinos. Y no es sino entonces que se le ilumina el rostro, al saber que su nuevo hogar  venía con un valor agregado. El fantasma que tenía ahora enfrente le permitiría retomar las prácticas de ocultismo que había abandonado por sus labores de madre y ama de casa. Una sonriente Elisa abre las palmas de las manos, recita un mantra primero y se entrega después a un animado diálogo con su huésped luminoso.

lunes, 2 de julio de 2012

Lanzamiento de "Punta Karaja"


Este jueves 5 de julio, a las 19 hs. en el patio colonial de la Alianza Francesa (Mcal. Estigarribia entre Brasil y EEUU) se llevará a cabo el lanzamiento del libro que compila 11 cuentos relacionados con el mundo del fútbol.

La presentación estará a cargo del conocido periodista deportivo Daniel Chung. Habrá torneo de futbolito, exposición de un subconjunto de Vakapipopo, tercer tiempo, mboi juru, tres puntos en casa, confianza del profe y amarillas por simular.

viernes, 29 de junio de 2012

Un puñado de tierra


Se cumplen hoy dos semanas de la Masacre de  Curuguaty. Estuve recordando ese triste suceso e inmediatamente me vino a la cabeza el poema de Herib Campos Cervera que da título a esta entrada, una de las joyas de Ceniza redimida:


I
Un puñado de tierra
de tu profunda latitud,
de tu nivel de soledad perenne;
de tu frente de greda
cargada de sollozos germinales.

Un puñado de tierra,
con el cariño simple de sus sales
y su desamparada dulzura de raíces.

Un puñado de tierra que lleve entre sus labios
la sonrisa y la sangre de tus muertos.

Un puñado de tierra
para arrimar a su encendido número
todo el frío que viene del tiempo de morir.

Y algún resto de sombra de tu lenta arboleda
para que me custodie los párpados de sueño.

Quise de Ti tu noche de azahares;
quise tu meridiano caliente y forestal;
quise los alimentos minerales que pueblan
los duros litorales de tu cuerpo enterrado,
y quise la madera de tu pecho.
Eso quise de Ti
(-Patria de mi alegría y de mi duelo;)
eso quise de Ti.

II
Ahora estoy de nuevo desnudo.
Desnudo y desolado
sobre un acantilado de recuerdos;
perdido entre recodos de tinieblas.
Desnudo y desolado;
lejos del firme símbolo de tu sangre.
Lejos.

No tengo ya el remoto jazmín de tus estrellas,
ni el asedio nocturno de tus selvas.
Nada: ni tus días de guitarra y cuchillo,
ni la desmemoriada claridad de tu cielo.

Solo como una piedra o como un grito
te nombro y, cuando busco
volver a la estatura de tu nombre,
sé que la Piedra es piedra y que el Agua del río
huye de tu abrumada cintura y que los pájaros
usan el alto amparo del árbol humillado
como un derrumbadero de su canto y sus alas.

III
Pero así, caminando, bajo nubes distintas;
sobre los fabricados perfiles de otros pueblos,
de golpe, te recobro.

Por entre soledades invencibles,
o por ciegos caminos de música y trigales,
descubro que te extiendes largamente a mi lado,
con tu martirizada corona y con tu limpio
recuerdo de guaranias y naranjos.

Estás en mí: caminas con mis pasos,
hablas por mi garganta; te yergues en mi cal
y mueres, cuando muero, cada noche.

Estás en mí con todas tus banderas;
con tus honestas manos labradoras
y tu pequeña luna irremediable.

Inevitablemente
-con la puntual constancia de las constelaciones-,
vienen a mí, presentes y telúricas:
tu cabellera torrencial de lluvias;
tu nostalgia marítima y tu inmensa
pesadumbre de llanuras sedientas.

Me habitas y te habito:
sumergido en tus llagas,
yo vigilo tu frente que muriendo, amanece.

Estoy en paz contigo;
ni los cuervos ni el odio
me pueden cercenar de tu cintura:
yo sé que estoy llevando tu Raíz y su Suma
sobre la cordillera de mis hombros.

Un puñado de tierra:
Eso quise de Ti
y eso tengo de Ti.